En numerosas ocasiones se ha expresado, en singular consenso, que el Ingeniero Javier Barros Sierra, fue hombre adelantado a su época; una persona cuya estructura mental, noble y superior actitud ante cualquier situación manifestó siempre en su actuación docente profesional y política, cualidades universales de precisión profundidad y, especialmente, de creadora visión.

Lo anterior no constituye sólo el reconocido homenaje de grupos que marcharon en comunión y unidos a su obra, sino que es, sin duda, en juicio sereno e imparcial del cuerpo social que le vio desenvolverse, que supo de su clara inteligencia y que vivió, en alguna medida el efecto de su actuación consciente de la proyección en el devenir colectivo de las decisiones cuya trascendencia condiciona de manera irreversible el ámbito nacional; preocupado y alerta por señalar lineamientos en asuntos torales que atendiesen los más justos y elevados valores de idóneos.

Javier Barros Sierra, desde su sitio humanístico y científico, perdurará con lo mejor de su significado en la vida del gremio al que perteneció y en el desarrollo de la sociedad en que actuó.

Para que esa presencia propicie frutos acordes con la dimensión de tan notable mexicano, se ha creado la «FUNDACIÓN JAVIER BARROS SIERRA», organismo concebido para recibir en su seno a hombres que, con la más seria y austera intención, pongan al servicio de la colectividad mexicana, una más enriquecida gama de perspectivas que orienten su progreso.

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