Vol. 26, No. 6, Julio-Agosto 1994

Vol. 26, No. 6, Julio-Agosto 1994

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(1) «Complejidad: ¿Moda pasajera o futuro?» (Complexity: Fad or future?), Ziauddin Sardar, Jerome R. Ravetz (pp. 563-567).

(2) «Sistemas complejos emergentes» (Emergent complex systems), Silvio Funtowicz, Jerome R. Ravetz (pp. 568-582).

Los sistemas complejos se están convirtiendo en el foco de importantes investigaciones y aplicaciones innovadoras en muchas áreas, reflejando el progresivo desplazamiento de la física clásica y el surgimiento de un nuevo y creativo papel para las matemáticas. Este artículo hace una distinción entre complejidad ordinaria y emergente y argumenta que un análisis completo requiere un pensamiento dialéctico. Al hacerlo, los autores buscan proporcionar un fundamento filosófico para una ciencia post-normal. El análisis exploratorio desarrollado aquí es complementario a los conducidos con un enfoque matemático, más formal, y empieza a articular lo que queda en el otro lado de esa algo indistinta división, el espacio conceptual llamado complejidad emergente.

(3) «Coherencia, Caos y evolución en el contexto social» (Coherence, chaos and evolution in the social context), Peter M. Allen (pp. 583-597).

Se examinan los orígenes de la coherencia en sistemas complejos, y se muestra que las ecuaciones mecánicas del «movimiento» son sólo representaciones temporales de la estructura y organización presente en el sistema en un tiempo dado. Las trayectorias precisas de diferentes factores, particularmente en economías de Mercado, serán caóticas, o con seguridad sensibles y no predecibles. Sin embargo, el principal punto es que la evolución y cambio en la estructura del sistema son el rasgo más importante. Ello significa que cualesquiera ecuaciones mecánicas que hayan sido derivadas para describir el comportamiento en el sistema, y de hecho, la taxonomía en la que éstas se basan, cambiará a lo largo del tiempo conforme nuevos comportamientos, nuevos problemas y retos surgen en el sistema. Estos cambios son esencialmente impredecibles, como también lo es el tiempo esperado de estabilidad de cualquier estructura y taxonomías existentes. En otras palabras, las ecuaciones de predicción, que pueden corresponder a una trayectoria caótica de corto plazo particular, sólo permanecerán siendo una descripción válida del sistema en tanto que la estructura del sistema se mantenga, y esto es sólo durante un tiempo impredecible. La sabiduría por tanto se encuentra en reconocer los límites del conocimiento, y la nueva ciencia debería tener por objetivo comprender la importancia de los procesos evolucionarios como la verdadera base para una existencia sustentable.

(4) «Simplificando lo complejo: Los paradigmas de función y estructura ecológica» (Simplifying the complex: The paradigms of ecological function and structure), C. S. Holling (pp. 587-609).

El cambio en los ecosistemas se ha visto con utilidad como controlado por dos funciones: explotación, donde se enfatiza la rápida colonización de tierras recientemente perturbadas, y conservación, donde se enfatiza la acumulación y almacenamiento lentos de energía y material. El análisis de una serie de ecosistemas -administrados y no administrados- indica que existen dos funciones adicionales. Una es la de destrucción creativa, donde la apretadamente limitada acumulación de biomasa y nutrientes es liberada súbitamente por agentes tales como los incendios forestales, pestes de insectos, o pastoreo intensivo. La segunda función es una de renovación donde el material liberado es movilizado para volverse disponible para la siguiente fase explotadora. Ese patrón es discontinuo y depende de la existencia de estados multi-estables. La resiliencia y la recuperación son enfatizadas durante la secuencia de liberación y renovación, y la estabilidad y productividad durante la secuencia de explotación y conservación. Tales estudios de resiliencia están empezando a combinarse con la teoría jerárquica y con la teoría de estructuras disipativas para profundizar nuestra comprensión del cambio y cómo administrar el cambio.

(5) «Complejidad y coevolución: Metodología para un tratamiento positivo de la indeterminación» (Complexity and coevolution: Methodology for a positive treatment of indeterminacy), Martin O’Connor (pp. 610-615).

Técnicas tales como la bifurcación, caos matemático, y teorías de catástrofes se caracterizan por su insistencia sobre fenómenos de cambio y sobre una impredictibilidad inherente en la evolución de los sistemas. Con todo, nuestra cultura está, en su totalidad, profundamente preocupada con la certeza y el conocimiento anticipado. Este artículo considera el si estas técnicas proporcionan una base mejorada para el control de la administración, o si su surgimiento debería hacernos reconsiderar las suposiciones culturales que subyacen a nuestra búsqueda de control y determinación.

(6) «Empleando la teoría jerárquica para explorar el concepto de desarrollo sustentable» (Using hierarchy theory to explore the concept of sustainable development), Mario Giampietro (pp. 616-625).

Es un lugar común experimentar una discrepancia en valores cuando se evalúa el mismo fenómeno o acción desde perspectivas diferentes, p.e, lo que es bueno para nuestro gusto (evaluación en una escala de tiempo de corto plazo) puede ser dañino para nuestra salud (evaluación con una es la de tiempo mayor). Este patrón se repite en cada ampliación de perspectiva que trae otro nivel jerárquico en la imagen: lo que es benéfico para la familia -menos impuestos- puede ser dañino para la comunidad. El estudio de estos contrastes tradicionalmente ha sido abordado por disciplinas tales como la filosofía, la ciencia política y la ética. Sin embargo, el desarrollo de la teoría jerárquica nos proporciona una herramienta científica para explorar la naturaleza de los contrastes de valores. Este artículo discute los principios más importantes de la teoría jerárquica y luego considera el asunto del desarrollo sustentable.

(7) «Complejidad y termodinámica: Hacia una nueva ecología» (Complexity and thermodynamics: Towards a new ecology), Eric D. Schneider, James J. Kay (pp. 626-647).

Este artículo propone un paradigma termodinámico para el desarrollo de ecosistemas. Los ecosistemas son vistos como estructuras y procesos que no están en equilibrio, abiertos a flujos materiales y de energía. Se sugiere que conforme los ecosistemas crecen y se desarrollan, deberían incrementar su disipación total desarrollando estructuras y procesos que ayuden a la degradación de energía. Las especies que sobreviven en los ecosistemas son aquellas que alimentan energía en su propia producción y reproducción y contribuyen a procesos auto-catalíticos que incrementan la disipación total del ecosistema. Estos estudios pueden permitir el desarrollo de medidas útiles para la administración ambiental y podrían ayudar a la ciencia de la ecología con un muy necesitado marco de referencia teórico.

(8) «¿Por qué existen reglas simples en un universo complicado?» (Why are there simple rules in a complicated universe?), Ian Stewart, Jack Cohen (pp. 648-664).

El papel de la ciencia es buscar simplicidad en un mundo complejo. La naturaleza exhibe muchas regularidades y patrones extraordinarios, y la ciencia opera suponiendo que estos patrones surgen a partir de las regularidades y patrones de las «leyes de la naturaleza» subyacentes que las gobiernan. Esta es una imagen cómoda, que estimula una visión de la relación entre leyes y sus consecuencias -entre causa y efecto, i.e., reglas simples implican un comportamiento simple, y por tanto, un comportamiento complicado debe surgir de reglas complicadas. Este artículo cuestiona si las teorías del caos y la complejidad tienen o no la respuesta a los misterios de los fenómenos emergentes, tales como la mente, la conciencia, la forma biológica y la estructura social.

(9) «Conquistas, caos y complejidad: Lo otro en la ciencia moderna y post-moderna» (Conquests, chaos and complexity: The Other in modern and postmodern science), Ziauddin Sardar (pp. 665-682).

La civilización occidental se ha apropiado de los logros científicos de todas las demás civilizaciones, declarado que no son ciencia, y los ha desaparecido de la historia de las ciencias. A pesar de ello, la ciencia occidental es un producto de los logros científicos de todas las culturas no occidentales. En su forma «moderna», la ciencia es eurocéntrica y basad en una economía racial. ¿La ciencia post-moderna, de la que caos y complejidad son los ejemplos más notables, tratará a las culturas no occidentales de manera diferente? ¿Podrán el énfasis sobre el holismo y nuevas percepciones de la naturaleza transformar a la ciencia en una empresa plural? ¿Cuál es la importancia de la obsesión occidental de encontrar una Teoría de Todo? Este ensayo explora éstas y otras cuestiones relacionadas con ellas.

(10) «Vida, el universo y surgimiento» (Life, the universe and emergence), Sohail Inayatullah (pp. 683-696).

La teoría de la complejidad clama que es capaz de resolver el conflicto clásico entre los vitalistas que creen que la evolución es causada externamente por el espíritu y otras fuerzas vitales y los mecanicistas quienes creen que la evolución se da de abajo hacia arriba, siendo la supervivencia del más fuerte o la adaptación la variable clave. En contraste, la teoría de la complejidad afirma que la evolución ocurre a través de la emergencia. Nuevas variables se desarrollan de manera natural a lo largo del tiempo. Organismos, individuos y sociedades se auto-organizan, i.e., no necesitan una fuerza externa para guiar su crecimiento. Así, a partir de condiciones simples emergen condiciones complejas. Este ensayo explora el significado de la complejidad y sus implicaciones mediante una revisión de tres libros recientes: Complejidad: Vida al borde del caos (Complexity: Life at the Edge of Chaos), de Roger Lewin; Los orígenes del orden (The Origins of Order), de Stuart Kauffman; y Complejidad: La emergente ciencia al borde del orden y el caos (Complexity: the Emerging Science at the Edge of Order and Chaos), de Mitchell Waldrop.

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